Iidentidades cruzadas


Regreso


El niño está ciego de tanto mirar,
se ha sentado largo rato sobre
la lluvia estática que retuerce
las calles con su inmóvil pesar.

¿Quién lo busca?

El llanto ha llegado a su blanca mirada,
todas las cosas concurren frente
a él, pero nada lo motiva a dar un paso
que lo lleve al siguiente escalón.


¿Por qué estoy solo?
dice, y sólo el viento
responde su pregunta.

¿Es qué no lo sabes?

Eres ciego niño, ciego.
No puedes ver a aquellos
que juegan entre estrellas de sal
y olas de brisa, sólo ves la soledad.

El niño, encogiéndose de pies
se sienta, mira al cielo y dice:
pensé que el sol era mi padre
y la luna mi madre y las estrellas
mis hermanos.

El viento ríe alegremente

y responde:

no te preocupes,

yo soy tú aliento

y tú familia me ha enviado
para llevarte de regreso.


**


Tras la puerta


Grita,
escóndete tras la puerta,
grita,
podrás sobrevivir a la noche
que se derrite sobre la acera.

No te duermas sin pesadilla,
es el estado perfecto,
el camino a la claridad
dispuesto en el juicio.

Vamos, grita, desespera,
no tienes salida, ahí tras la puerta,
estas tras el muro de la vida
que se levanta cada mañana.

¿Quién eres tú?
¿Puedes entenderlo?

El temblor de la risa bucólica,
es un poema de muerte amigo,
no soy yo el que canta,
eres tú, eres tú el que lo comprende.

Yo sólo estoy tras la puerta,
estoy tras la puerta,
sí, no puedo salir,
esta mañana, no quiero salir de la prisión.

¿Quién soy yo?
¿Puedes comprenderme?

Gritos de la Memoria



Sensibilidad


Hoy nací tan sensible
que nada podrá tocarme.

Ni los infantes dormidos
sobre la aguda pradera,
ni los enanos que buscan
el secreto de las lunas.


Nada podrá tocarme.
Ni las sirenas dormidas
sobre piedras de azur
colgadas a soles de ámbar
y secretos amarillos.

Nada podrá tocarme.

Ni los pesares que gritan
extendidos en tela de noche,
buscando burbujas de arena
sangrando sobre el mar.

No podrá tocarme la lluvia,
el frío, el silencio, el temor,
la gracia, el placer, el llanto,
tu ausencia, tu ausencia, tu ausencia…

Tu ausencia obnubilada
por segmentos, por horas
líquidas que en la distancia
se congelan en segundos ardientes.

Nada podrá tocarme.


**


Incierto


Viviremos en cornisas que
deambulan paisajes intactos
en los labios,
tomaremos por nombre
jeroglíficos difusos como
manchas de piel,
dormiremos sueños
futuros de ambrosía, de tacto.


Pintaremos océanos de tinta,
cielos de tinta, palabras de tinta.
Viajaremos por pétalos de luz
que enciendan soles bajo el mar,
y moriremos cuando el silencio
de dos corazones atados
por las mismas venas
explote en ecos rencor
y soledad.

Silencios pronunciados



Suplicio


No consuela la noche mis ansias,
en víspera de la espera
que se propaga en el disuelto
humo del cigarro que me consume.

Son muchas las horas en vela,
como un naufragio surca mi cuerpo
el mar ardiente del tiempo,
anclado a tu recuerdo.


**


Exilio


Deshojando el resplandor
que le pertenece a las rosas,
a tientas del abismo que producen
lugares desconocidos.

El brillo se ha mudado al cántaro
y allí se retuerce, temeroso,
como mi cuerpo obligado
a vivir en otras pieles.



**


Espontaneidad



Fundamental esencia que se pierde
viajando por bosques que se crean solos,
todo esto es porque huimos de
la luz cando conocemos su existencia.
Después, tan sólo es un palabreo
en secuencia y sin sentido
el que es producido por nuestras bocas.

Las palabras son agujas y son almas,
son fundamentalmente esencia
que se pierde en bosques
que genuinamente se crean solos.